Mexican Bestiary: Sneek Peak #3

Here is another glimpse at our upcoming bilingual encyclopedia of fantastic creatures, titled Mexican Bestiary | Bestiario mexicano.

Tlahuelpuchi

A TLAHUELPUCHI (tlah well POO chee) is a sort of shape-shifting vampire who lives with her human family and prefers the blood of infants. The vast majority of tlahuelpocmimi (the plural of tlahuelpuchi) are female, and the females are more powerful than the males. Differently from European vampires, a tlahuelpuchi is not made: she is born with her curse, which cannot be removed. Tlahuelpocmimi first learn of what they are when they reach puberty, often from a family member who shares the condition. Once the curse manifests itself, these Mexican vampires must drink blood at least once a month. If they don’t, they will suffer an agonizing death. As the condition can’t be passed on, victims never become vampires; instead, they simply die. Though a tlahuelpuchi will always prefer to attack babies, often as they sleep snuggled beside their mothers, she can also survive on the blood of older children and teens. The typical sign that the victim was killed by the tlahuelpuchi are bruises on the upper body and small puncture marks.

When the time for hunting arrives, a tlahuelpuchi must shapeshift into some sort of bird, typically a turkey, vulture or large screech owl. Because of the smaller mass of these creatures, the vampire first has to detach her body from her legs, which remain behind in her home. This disgusting ritual is a must, because before entering a victim’s house, the tlahuelpuchi must fly over the house in the shape of a cross from north to south and then east to west. Once she has, she slips inside, perching beside the bed and transforming back into a legless human. She then grabs the baby tightly and pierces its skin with needle-like teeth to drain it of its blood. When the process is complete, she changes back into a bird and flies back home.

Despite some similarities to a shapeshifting nagual, the tlahuelpuchi has a kind of glowing aura when in animal form (while naguales simply look like normal animals). In Tlaxcala and other places where vampires are common, people have reported seeing glowing animals just before a tlahuelpuchi attack. Other than seeing a shining bird, there is no other way to detect a tlahuelpuchi (unless you catch her in the act). This is partly because the tlahuelpocmimi have formed a society with carefully negotiated territories and systems to protect the vampires of a region. They also make deals with sorcerers, witches, and other supernatural beings so they won’t be turned in. Their families tend to protect them as well, sometimes out of pride or shame, but also because any family member responsible for the death of a tlahuelpuchi will immediately fall victim to the same curse.

You can keep a tlahuelpuchi away from your home by hanging garlic and onions throughout the house. Metal will also repel them, so keep a pair of open scissors or a mirror near your bed, or pin a religious medallion to your pajamas. If you don’t have one, try attaching safety pins in the form of a cross to your underwear.


El tlahuelpuchi

UN TLAHUELPUCHI (plural tlahuelpocmimi) es un tipo de vampiro morfocambiante que vive con su familia humana y prefiere la sangre de los niños. La gran mayoría de los tlahuelpocmimi son mujeres, y las mujeres son más poderosas que los hombres. A diferencia de los vampiros europeos, un tlahuelpuchi no se hace: nace con su maldición, que no se puede quitar. Los tlahuelpocmimi se enteran de lo que son cuando llegan a la pubertad. A veces le revela el secreto un miembro de la familia que comparte la enfermedad. Una vez que la maldición se manifiesta, estos vampiros mexicanos deben beber sangre al menos una vez al mes. Si no lo hacen, sufrirán una muerte agonizante. Como la condición no se puede transmitir, las víctimas nunca se convierten en vampiros: simplemente mueren. Aunque un tlahuelpuchi siempre preferirá atacar a los bebés, muchas veces mientras duermen acurrucados junto a sus madres, también puede sobrevivir bebiendo la sangre de niños mayores y de adolescentes. La señal típica de que una víctima fue asesinada por el tlahuelpuchi son moretones en el torso, hombros o cuello y pequeñas marcas de punción.

Cuando llegue el momento de ir a cazar, un tlahuelpuchi debe transformarse en algún tipo de ave, por lo general un pavo, un buitre o una lechuza grande. Debido a la masa más pequeña de estas criaturas, el vampiro primero tiene que separar su cuerpo de sus piernas, las que deja en su casa. Este ritual asqueroso es esencial, porque antes de entrar en la casa de la víctima, el tlahuelpuchi debe pasar volando por encima de la casa en forma de cruz de norte a sur y de este a oeste. Luego de esto, entra sigilosamente, posándose a un lado de la cama y volviéndose un humano sin piernas. Entonces sujeta al bebé firmemente y le perfora la piel con dientes filosos para poder drenar su sangre. Terminado el proceso, se transforma nuevamente en ave y regresa volando a su hogar.

A pesar de algunas similitudes con un nagual morfocambiante, el tlahuelpuchi posee una especie de aura que brilla intensamente cuando está en forma de animal (los naguales, en cambio, parecen animales normales). En Tlaxcala y otros lugares donde los vampiros son comunes, las personas han reportado ver a unos animales brillando justo antes de un ataque tlahuelpuchi. Aparte de ver un pájaro resplandeciente, no hay otra manera de detectar un tlahuelpuchi (a menos que se atrape en el acto). Esto se debe en parte a que los tlahuelpocmimi han formado una sociedad con territorios cuidadosamente negociados y sistemas que protegen a los vampiros de una región. También pactan con brujos y otros seres sobrenaturales para evitar ser entregados a la ley. Sus familias tienden a protegerlos, a veces por orgullo o vergüenza, pero también debido a que cualquier miembro de la familia que causa la muerte de un tlahuelpuchi será víctima inmediata de la misma maldición.

Puedes mantener a un tlahuelpuchi lejos de tu casa colgando ristras de ajo y cebolla en todas partes. El metal también los repele, así que ten un par de tijeras abiertas o un espejo cerca de la cama, o fija una medalla religiosa a tus pijamas. Si no tienes una, intenta fijar dos seguros en forma de una cruz en tu ropa interior.

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